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Sam 'Lightin' Hopkins

 

Nos dejó una herencia de entre ochocientas y mil grabaciones de estudio o en directo, fruto de seis décadas de actividad profesional. Dos de sus guitarras, la Gibson J-160e "hollowbox" y la Guild Starfire, están expuestas en lugares emblemáticos como el Salón de la Fama de Cleverland y el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana en Washington DC. Músicos como R.E.M., Erykah Badu o el cantante de Country C le han dedicado canciones. Así presentamos a nuestro artista de hoy: Sam 'Lightin' Hopkins.

Sam nació en 1912 en un pequeño pueblo de unos 300 habitantes llamado Centerville (Texas), en el seno de una pequeña comunidad afroamericana. A la edad de 8 años su padre lo llevó a un picnic de la iglesia de Buffalo, donde vio tocar a Blind Lemon Jefferson, el padre del Blues tejano. Desde aquel día, y según contó más tarde, sintió que el Blues estaba dentro de él como una revelación divina. La realidad era que el Blues se encontraba muy arraigado en su familia. Su Padre y varios parientes eran músicos y cantantes. Así fue como Hopkins comenzó a tocar la guitarra de manera informal en reuniones de la iglesia junto a su primo lejano Alger "Texas" Alexander, de quien aprendió muchísimo.

A mediados de los años 30, y siendo un veinteañero, pasó un tiempo en la granja prisión del condado de Houston, después de lo cual permaneció en este condado con su primo tocando en clubes y locales. Empezaron a ser conocidos en la zona. Sin embargo, la música no les daba el suficiente sustento económico. Así que Hopkins decidió regresar a su pueblo natal, aparcar su carrera a un lado y trabajar como jornalero en las fincas de los alrededores.

Nuestro bluesman hizo un segundo intento en Houston en 1946. Mientras cantaba en Dowling Street fue descubierto por Lola Anne Cullum, cantante fichada por Aladdin Records, quien convenció a Hopkins de que viajara a Los Ángeles (sede del sello discográfico), acompañado del pianista Wilson Smith. El dúo grabó doce temas. Un manager de Aladdin decidió que el dúo necesitaba más dinamismo en sus nombres y apodó a Hopkins "Lightnin'" y a Wilson "Thunder". Este fue el comienzo de su carrera, la cual duró hasta su muerte en 1982. Lo demás, ya es parte de la historia.

El álbum que vamos a mostrar hoy es una re-edición italiana de su “Lightnin' Strikes” (Joker. 1966) distribuido en el país de la pasta por el sello Saar en 1971. Se trata de nueve de sus mejores temas, grabadas entre los días cuatro y cinco de octubre de 1965 en Los Angeles. Sam se rodeó de un trío formado por Jimmy Bond al contrabajo, Earl Palmer a la batería y Don Crawford a la armónica. El productor de sonido fue Dave Hubert, fundador de Horizon Records. El resultado fue una obra magistral del Blues de 12 compases. Nos deleitaremos oyendo la brillantez de la técnica de Hopkins, en el que compagina los bajos, el ritmo y las percusiones sólo con su mano derecha. Tintes de Jazz y Country también pueden apreciarse en el disco.

Disfrutad de esta joya. 100% sonido vinilo, disco encontrado en las cloacas de Berlín.


Chi Coltrane

 

Corría principios de los años 70. La metralla musical, que la explosión del rock sesentero produjo, se había expandido por todo el mundo. La Meca se encontraba en Estados Unidos, fábrica de reconocidas bandas, a las cuales todos querían imitar; o se imitaban unas a otras. Eran momentos álgidos en los que artistas de la nobleza de Elton John o Carole King jugaron un gran papel para fusionar el piano -instrumento de rancio abolengo- con el Soul, el Blues y el Rock blanco (INCISO: no hay que olvidar que como el flamenco gitano y el flamenco "payo", en la la música estadounidense ocurre lo mismo entre la comunidad afroamericana y la blanca de origen anglosajón. El aporte de los negros fue enorme). En este contexto apareció una joven promesa dispuesta a alcanzar las cotas más altas de los “charts” nacionales.

Chi (pronunciado “shy”, “tímida” en español) Coltrane no tiene ninguna cercanía con el aclamado trompetista, aunque sí compartieron una cosa en común: la vistuosidad que les acompañaba al tocar sus instrumentos. Chi dió su primer recital de piano con 12 años. Se cuenta que, al igual que la mayoría de las niñas que crecían a principios de los cincuenta, ella y sus amigas jugaban con muñecas. Un día, cuando cumplió 8 años, cogió su muñeca y se fue a jugar a la casa de su vecina. Cuando entró, descubrió el piano de la familia. De repente, Chi Coltrane perdió el interés en sus muñecas y empezó a tocar el piano. No obstante, ella creció en un ambiente propicio para la música, ya que su padre, de origen alemán, tocaba el violín.

Con apenas veinte y pocos años montó una banda, tocando en bares y clubes. Sus maravillosas habilidades como pianista junto a su voz alternativamente tierna, enérgica y enojada fueron descubiertas por el gerente del Teatro Shubert, que llevó a Chi Coltrane a la Costa Oeste donde grabó una demo de seis canciones que fue enviada directamente a Columbia Records. Pronto se organizó una audición con Clive Davis, y después de cantar una sola estrofa se le ofreció un contrato, tras lo cual grabó un trío de álbumes para este sello, siendo el primero, el homónimo, el que alcanzó el mayor éxito en Estados Unidos, cuyo single "Thunder and Lightning" alcanzó al número 17 de ventas.

El segundo trabajo, el que vamos a presentar hoy, bajo el título de “Leit it ride” (1973) fue alavado por la prensa como el culmen de su carrera. Sin embargo, no consiguió seguidores, y fue escuchado más en Europa que en su país de orígen. En este trabajo volvió a poner sobre el tapete sus grande dotes como compositora, tal y como lo había hecho en su disco inaugural. Pero aún quiso más. Como había aprendido mucho del productor Toxey French, quería producir ella misma este disco. Y así ocurrió.

Ahora que habían acordado que Chi Coltrane podía producir “Let It Ride”, se puso a formar una banda que incluía una mezcla de caras viejas y nombres nuevos. La sección rítmica incluía a los bateristas Jim Gordon, Jim Keltner, Barry De Souza y Steve Parsons; los bajistas Larry Knechtel, Chris Lawrence, etc.; y los guitarristas Ben Benay, Larry Byron y Lee Ritenour. Se les unieron Paul Buckmaster en los sintetizadores, Alan Estes en la pandereta y Bobbye Hall que tocaba las congas y la pandereta. Completaban la alineación las coristas Merry Clayton, Clydie King y Stephanie Spruill, además de una sección de trompa, cuerda y viento. Esta fue la banda que acompañó a Chi Coltrane en el estudio de Mama Jo en el norte de Hollywood, y en los estudios Trident en Londres, durante su gira europea.

El álbum está compuesto por diez canciones, comenzando con “Aleluya”, una oda de tintes rock gospelianos al más estilo de "la Joplis". "Flyaway Bluebird" crea un patio de recreo sonoro con sólo un piano y un puñado de vocalistas, y es su mejor momento. El tema que da título al disco se abre como una balada bastante rutinaria, sólo para transformarse en una obra maestra indómita y angustiosa. A mi el tema que más me gusta es el primero de la cara B, "who ever told you", el cual derrocha una energía especial.

La única crítica que se puede hacer a “Let It Ride” es la tendencia de Coltrane a comerse los géneros musicales y escupir ejemplos instantáneos de ellos. Por ejemplo, "Shortnin' Bread" suena como un ejercicio de un libro de texto de "How To Play the Blues".

Aquí os dejamos con el álbum. 100% sonido vinilos rescatados de las cloacas de Berlín.

¡Disfrutad!


Michel Attenoux Plays Dixieland



Las pocas referencias biograficas de este artista se hallan en el "Diccionario Grove de la Música y los Músicos" y son muy escasas. Michel Attenoux (14 de junio de 1930 en París - 24 de abril de 1988 en Laval) fue un sobresaliente saxofonista de jazz francés. En su juventud se dejó influenciar por la ola del Jazz americano, cuya llegada a Europa se produjo durante la I Guerra Mundial con los músicos-soldados puertorriqueños y neoyorquinos negros, los "Harlem Hell Fighters". Desde entonces el Jazz se convierte en una moda en Francia que perdura hasta nuestros días.  

Attenoux tocó el piano en su juventud, más tarde aprendió a tocar el saxofón soprano y a tocar en círculos locales. Fundó su propio grupo en 1951, que tocó con el trompetista estadounidense Peanuts Holland en 1952 y en 1953 se le ofreció el puesto de banda de la música house en un club parisino llamado Metro Jazz. Allí tocó con Sidney Bechet, Jimmy Archey y otros músicos afroamericanos. A partir de 1955, añadió el saxofón alto a su repertorio, y tocó con jazzistas americanos que visitaban París durante las siguientes décadas; también tocó en el Festival de Jazz de Newport en 1975. En la década de 1970 trabajó con Geo Daly, Marc Laferrière, Al Grey, Eddie Lockjaw Davis y las estrellas de Lionel Hampton. En 1978 formó Les Petits Français con Moustache, Marcel Zanini y François Guin, que grabaron versiones en jazz de las canciones de Georges Brassens.

El disco que a continuación vamos a compartir es un conierto único grabado en el Konzerthaus Stuttgarter Liederhalle, Stuttgart el 15 de Mayo de 1960, con The Latin Jazz Band. Disfrutad.

Eduardo Falú



Hoy queremos rendir homenaje a uno de los más grandes guitarristas-compositores de la historia folclórica argentina. Eduardo Yamil Falú (1923-2015), hijo de emigrantes sirios, nació en un pequeño pueblo de la provincia de Salta. A muy corta edad se traslada a Yatasto donde su padre administraba una finca y regentaba un almacén. Fue en esta región con vestigios incaicos, desiertos áridos, montañas majestuosas y sierras selváticas donde Eduardo creció. A los once años comenzó a tocar la guitarra de su hermano mayor Alfredo, quien daba clases con un profesor local al que apodaban "el burro". En 1937 su familia se traslada a la capital de la provincia y es allí donde cursa sus estudios secundarios.

A los 17 años Eduardo toca por primera vez para el público en Radio LV9 de Salta, formando parte de la banda "Los Traperos", quienes ponían la banda sonora en directo. Poco después graba sus primeras canciones como guitarra solista de "La Tropilla de Huachi Pampa", componiendo la canción de aires andinos "la fuga del sol". Tras hacer el servicio militar, él y su amigo también músico César Perdiguero se trasladan a Buenos Aires para trabajar en un radio, y allí descubren que la música folclórica todavía no es conocida por los círculos de la sociedad. 

En 1950 graba su primer álbum con el sello TK con el nombre de la "Vidala del Nombrador". A partir de entonces no para de producir música, ya sea para para sellos discográfico como para bandas sonoras de películas, recopilando a su vez una gran cantidad de premios nacionales e internacionales.

El disco vinilo que vamos a escuchar hoy fue lanzado por el sello holandés "Disques Festival" en los años 60 y supone uno de los recopilaciones más representativos de este artista, entre cuyas canciones tendremos el honor de escuchar zambas, vidalas, temas con sabores andinos y otros al toque clásico. No os olvidéis de escuchar su versión a la guitarra del "condor pasa", de una técnica sublime. Eduardo para sus composiciones se inspiró en la vanguardia poética argentina, sobre todo en Jaime Dávalos, seguidor de Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa.

Preparen un mate, un té o una copa de vino; pongan la música y siéntense para hacer un viaje a las raíces de la guitarra latinoamericana. ¡Disfrutad!


Nicola Cruz


Nicola Cruz (Ecuador) afirmó en una entrevista a ZZK Records (sello argentino que lo fichó en el 2015) que grabar una canción debería ser algo íntimo; para él, preparar el estudio junto al equipo y los instrumentos es como evocar una ceremonia ancestral. Y no podía ser menos. En su primer sencillo conocido, “Sanación”, grabado en su refugio a las afueras de Quito, Nicola trabajó tiempos largos e, inspirándose en temas populares ecuatorianos como “vasija de barro”, creó un sonido nuevo, donde los instrumentos tradicionales se fusionaron con lo puramente electrónico. Según nos cuenta en una entrevista a Noisey

Ahí está una de las cuestiones de la música electrónica. Las máquinas pueden ser muy expresivas. Si la música solo fuera hecha por máquinas entonces de alguna manera sería fría. Hay que encontrar este balance en composición musical y la textura sónica.”. 

En otra entrevista a Billboard dice: 

“No me siento que esté haciendo una apropiación cultural. Quizás, lo que hago es interpretarlo a mi modo, con suficiente corazón”.

La música de Nicola Cruz pertenece a la nueva ola que está azotado Europa en estos momentos con DJs como Robin Perkins AKA El Búho, Matanza, OK Asno, Chancha Via Circuito o Siete Catorce. Fundamentalmente este género se nutre del folklore latinoamericano, desde las cumbres de los Andes hasta las profundidades de la Amazonía, en cuyas sesiones nuestra mente viaja a paisajes exóticos y participa en rituales místicos. En el caso de Cruz, intenta tender un puente entre la tradición y la modernidad, materializado en su álbum debut “Prender el alma” (2015). La presencia de instrumentos tradicionales como la zampoña (flauta andina) o el tambor dan un aire sugestivo y vibrante a sus composiciones, sumándose a las líneas minimalistas, cristalinas y ambientales de los beats y sintetizadores.

Nicola Cruz está tocando en los mejores Clubes del mundo. Ha pisado todos los continentes. Cuando se pone al mando de la cabina, la gente espera algo de él. Entonces, se produce la magia y el público comienza a dejarse llevar por la música, produciéndose un intercambio cultural: porque Nicola comparte una parte de su cultura en cada concierto.

Terminamos con su concierto en el Boiler Room en el 2016. Esperamos que os guste y disfrutéis de esta buena -y nueva- onda llegada del otro lado del charco. 

Los Incas


En los 60 la música andina todavía no era muy conocida en Europa, aunque sí existían ciertos círculos donde se desarrolló el caldo de cultivo para la creación de nuevas bandas. En este contexto se destacó L'Escale, un local de París frecuentado por celebridades como Violeta Parra y Gabriel García Márquez, y donde la juventud francesa experimentaba con los estilos sudamericanos junto a artistas residentes. Eran tiempos en los que estaban de moda los Machucambos, Los Jairos o los Chacos.   

Jorge Milchberg era un argentino emigrado a la capital francesa donde comenzó su carrera como pianista y académico. Aquí descubre el charango, instrumento andino que lo acompañará siempre. Poco después le ofrecen sustituir al también argentino Ricardo Galeazzi en el célebre grupo Los Incas, banda creada en París en 1956.

En 1965 Los Incas estaban compartiendo escenario con Simon & Garfunkel en el teatro l'Est Parisien. Al acabar el concierto, Simon se acercó a Jorge y le preguntó por la última canción de su repertorio, pues había quedado sumamente impresionado. Éste le regala el disco donde lo habían grabado, comenzando así una grata amistad entre ambos. El músico de Buenos Aires le introduce a la música andina. Entonces, Simon invita a los Incas a grabar aquel tema que le había gustado tanto para su  nuevo LP "Bridge over troubled water", poniéndole letras en inglés. Lo titula "el condor pasa (if I could)", el cual llegó a ser un éxito mundial. En 1970 Simon produce el nuevo disco de la formación de Jorge, cambiándose el nombre por el de Urubamba (río que discurre junto a Machu Pichu).

El disco que les presentamos hoy es una grabación de 1972 bajo el sello Philips. Seguramente es una reedición de la obra que Jorge Milchberg le regaló a Simon en el 65. Lo encontré en una cajonera de vinilos de ocación de una tienda de Kreuzberg (Berlin). En este trabajo la banda interpreta temas folklóricos de la
 música andina, desde Argentina hasta Ecuador, haciendo un pequeño resumen del crisol de culturas que existe en esta región. A esto se suman los instrumentos que utilizan, muchos de ellos de origen precolombinos, como la flauta quena, la tinya, la zampoña, o el charango, dándole un mayor colorido y exotismo a las melodías. Estilos como la zamba, los huaynos, la quirpa, la chacarera o los carnavalitos se encuentran en esta obra. 

¡Disfrutad amigos!  

Bob Dylan


1978 fue un año negativo para el artista de Minnesota. La crítica norteamericana recibió su último disco “Street-Legal” muy mal; reprocháronle su contenido machista y su pobreza en producción y en letras. Entre febrero y marzo de este año Dylan estuvo inmerso en una gira por los Estados Unidos, durante el cual sus ánimos fueron empeorando con cada concierto, entrando en un estado de hastío casi perpetuo. Se refugió en el alcohol como tantas veces había hecho, pero ni esto lo confortaba.

En noviembre de 1978 se encontraba en San Diego, California, dando un concierto a más de treinta grados de temperatura. Al acercarse el final del espectáculo, el público se percató del malestar físico (y moral) que el cantante sufría. Entonces, alguien lanzó una cruz de plata sobre el escenario. Según la entrevista que le hizo Clinton Heylin en su libro “Bob Dylan: Behind the Shades Revisited”:

Yo normalmente no recojo cosas que me tiran al escenario, pero miré hacia abajo y vi la cruz. La recogí y me la metí en el bolsillo (…) me llevé la cruz a la próxima ciudad donde tocaba, en Arizona. Me estaba sintiendo mucho peor que en el concierto de San Diego, así que pensé ‘necesito algo esta noche’. No sabía lo que era. Yo estaba acostumbrado a todo tipo de cosas y dije que necesitaba algo que no había tenido antes. Miré mi bolsillo y encontré la cruz”.

Poco después, según declaraciones del artista, tuvo una visión en un hotel de Tucson, donde Jesucristo le tocó la mano. Posiblemente estaba en un estado tan depresivo que le suscitó a tener aquella experiencia alucinatoria. Tras este episodio Bob Dylan, de familia tradicionalmente judía, se convirtió al cristianismo en una de las piruetas que más controversia ha generado en la historia de la música moderna estadounidense. Al poco de la alucinación de Tucson se unió a la congregación evangélica Vineyard Fellowship, donde recibió un curso intensivo sobre las enseñanzas cristianas. Es posible que tomara esta decisión como una medida para desintoxicarse, aunque de este nunca se ha hablado.

Los mensajes bíblicos comenzaron a aparecer en sus conciertos muy pronto, sobre todo recitando conocidos pasajes del apocalipsis, lo que generaba en ocasiones la indignación del público y de los críticos de música. Ignorando las críticas, se puso a escribir canciones que reflejaban aquel sentimiento religioso, llevándole a grabar el álbum “slow train coming”, su decimonoveno disco.

Antes de entrar en el estudio, Dylan quiso rodearse de los mejores músicos. Corría el año 1979 y el tema “Sultans of swing” de los Dire Straits sonaba en la radio como uno de los hits del momento. Se interesó por el sonido del grupo hasta el punto de aproximarse a Mark Knopfler después de un concierto en Los Angeles, California, preguntándole si quería participar en su nuevo disco. Knopfler estuvo de acuerdo pese a todo. No obstante, según el productor Jerry Wexler, fue éste y no Dylan quien trajo a Knopfler para darle un toque más innovador a la grabación. También colaboraron en esta experiencia el batería de los Straits, Pick Withers, y el celebérrimo bajista Tim Drummond.

“Slow train coming” (1979), eludiendo el contenido simplón y religioso de sus letras, es un trabajo impresionante, variado y atractivo, en el que se mezclan diferentes estilos como el rock, el góspel, el funk, el reggae y el vigor de un cantautor que quería sanar sus problemas existenciales (o drogodependencia) con una buena dosis de música. Los nobles teclados de Barry Becket, los elegantes pizzicatos de Knopfler, las contundentes baterías de Withers, las precisas notas de Tim Drummond o los espirituales coros de Carolyn Dennis, Helena Springs y Regina Havis hacen de este álbum una verdadera joya, alcanzando en el plano comercial la segunda posición en la lista de discos más vendidos del Reino Unido y la tercera en la lista estadounidense Billboard 200. Además, el sencillo “Gotta Serve Somebody” ganó un Grammy en 1980.

Después de este álbum, Bob Dylan grabó otros dos con el mismo corte religioso. Recibió pésimas críticas en los Estados Unidos, aunque no así en otros países del mundo. Este período marcó el comienzo del declive de su carrera durante los 80, hasta su eufórico resurgimiento con los Traveling Wilburys. Pero esta es ya otra historia.

Os dejamos el álbum completo “slow train coming” grabado del vinilo original del 79 y obtenido en el mercado underground berlinés. Espero que lo disfruten.  

Tommy Guerrero


Cuando era un adolescente, Tommy Guerrero se convirtió en una estrella del skateboarding, eminente miembro del equipo Powell Peralta, allá en las postrimerías de los Ochenta. Algo especial había en este chico que, a su vez, tiene sangre chilena, filipina e india de los Ohlones. Apareció en una suerte de películas sobre skate, patinando por las calles de San Francisco, películas como "Future Primitive", "The Seach for Animal Chin" o "Public Domain". Poco después, monta su empresa junto a su compañero Jim Thiebaud, llamado Real.

Su carrera musical comienza cuando ingresa como integrante de la banda de skate rock "Free Beer" y seguidamente del grupo experimental "Jet Black Crayon". No obstante, sus inquietudes fueron las de hacer música en solitario. Tommy Guerrero ha grabado numerosos álbumes, Ep's y singles, los cuales fueron galardonados por la revista Rolling Stones, tal es el caso de su Soul Food Taquería en el 2004

Su estilo se sumerge en el Jazz, Soul, Funk, Hip Hop o Rock. En el Estudio, aunque es capaz de rescatar sonidos vintage de los 50's, 60's o 70's, la mayoría de sus producciones suenan frescas y sugerentes. Os dejamos con su premiado Soul Food Taquería. ¡Disfrutad!   

Makina Kandela


Este gran proyecto musical surgido en el 2010 en Santiago de Chile está formado por artistas colombianos y chilenos, los cuales disfrutan tocando ritmos afrocaribeños y cumbianos, transformando sus composiciones en auténticas obras maestras llenas de energía. Makina Kandela son muchos en el escenario: Gina de la Hoz (tambora), Antonio Tobón (gaita macho, guacharacas y maracas), Luis Barrueto (percusión), Edén Carrasco (gaita hembra, saxofón, clarinete), Sebastián Carrasco (trompeta), Pablo Contreras (bajo), Gustavo San Martín (batería), Marcelo Troncoso (guitarra), Kristian Urrutia (tambor alegre) y Carmen Vilches (voz).    

Sinceramente, Makina Kandela representa el mestizaje musical de Latino América, en el que varios músicos de diferentes países han confluido en este hermoso grupo, combinando ingredientes tradicionales como la gaita (flauta indígena que se toca en pareja), los grooves afrocolombianos y la nueva cumbia de Chico Trujillo

Su primer disco fue publicado en el 2013, título homónimo, bajo el sello La Makinita. En el 2014 lanzaron su -por ahora- último álbum "Cumbiakistan", una obra completa y cohesionada que es nuestra obligación escucharla. Por eso que terminamos este post con varias muestras: primera, el álbum completo y, segunda, un vídeo en directo. Os dejo sumergiros en los ritmos más sabrosos desde al otro lado del Atlántico.
   

Moondog


Louis Thomas Hardin nació en 1916, en el seno de una familia de comerciantes de Kansas. Cuando tenía tan  solo cinco años  fabricó un kit de batería  con cajas de cartón, tocando todos  los días con ferviente pasión. Poco después, su padre le llevó a la Danza del Sol de la tribu Arapahoe, donde se sentó en las faldas del jefe Becerro Amarillo y tañó con él toda la noche el tom-tom de piel de búfalo.

A los  17 años tiene un accidente con dinamita y se quedó ciego. Su percepción, pues, de la  música cambia  radicalmente. Aunque  antes del  accidente había  estudiado lo elemental de la  música, comienza a desarrollarse de manera  autodidacta,  usando  su excepcional  odío y valiéndose de libros escritos en braille.

En 1943 se mudó a Nueva York para estar más cerca  de  las corrientes vanguardistas  que estaban ocurriendo  en esta  ciudad. En 1947 se hace llamar  MOONDOG en  honor  a su perro, con  el  que solía aullarle a la luna.  En los próximos  30 años la  leyenda  comenzó.  Se le solía ver en la  Sexta Avenida de Nueva York vistiendo túnica y yelmo vikingo, a veces tocando  sus percusiones, a veces con un  teclado  portatil, a veces recitando  poesía, mayormente de pie, y, en ocasiones, en silencio.

MOONDOG decidió apartarse de la sociedad, viviendo voluntariamente en las calles de Nueva York durante veinte de los treinta años que pasó  en  la  ciudad.  Vestía  exclusivamente ropa que  confeccionaba él mismo  basándose en  su propia  interpretación  del  dios  nórdico Odín,  por lo  que fue conocido durante años como ‘el vikingo de la Sexta Avenida’.

Su música está inspirada en los sonidos de la ciudad: el metro, los coches , las  sirenas de niebla,  las pisadas de  los  transeúntes, etc. MOONDOG  mama  del minimalismo y  avant-garde  (vanguardismo  francés). Mucha de sus composiciones fueron contrapuntísticas trabajando  el contrapunto.  Bandas  como   Stomp, Mayumana o las llamadas  ‘músicas  minúsculas’  reciben influencias de este legendario artista que, pesea haber tenido una carrera musical tan prolífica como inagotable, nunca alcanzó el pódium de los Dioses de la música.  
 

Alma Tropicalia

 
Procedentes de Washington DC, Alma Tropicalia ha sabido reunir un elenco de influencias brasileñas y tropicales en su música, desde la samba psicodélica de los 60's a los grooves soulful funky. Acompañados de la líder vocalista de jazz brasileño Elin (quien grabó el disco Saudade con Thievery Corporation), esta formación ha tocado en escenarios tan importantes como the Kennedy Centre, Strathmore, Howard Theatre y Nublu; y han sido teloneros de célebres músicos como Jorge Ben Jor, Freshlyground y Fitz and the tantrums.

Alma Tropicalia tiene esa frescura de la música del mundo reseteada y reactualizada, con tintes internacionales incluídos en el paquete, pues Elin, su vocalista, sabe cantar también en español, portugués, italiano, Francés, Inglés e incluso en sueco. Comenzaron su rodaje en el 2010, y desafortunadamente parecen haber parado en el 2014. De todas formas dejaron un EP con 4 temas muy suculentos. Aquí se lo dejamos para uso y disfrute de los queridos lectores. ¡Disfrutad!

Terrakota




Terrakota es una banda de Portugal que nace en 1999, cuando algunos músicos de Lisboa regresan de un largo viaje por tierras africanas (Burkina Faso), de cuya epopeya sustrajeron lo mejor de la cultura local. Terrakota comienza a hacer busking en las ciudades más importante de Europa y poco a poco van conformando un estilo propio en el que mezclan reggae, música brasileña, africana e influencias de otras culturas como hindú.

Después de su primer disco (2002) consiguen grabar un segundo trabajo en los estudios del célebre Youssou N'Dour en Dakar, álbum titulado "Humus Sapiens". Con este álbum consiguen tocar por todo el mundo en festivales y conciertos propios: Argentina, Burkina Faso, India, Cuba, Marruecos y Turquía, entre otros. En sus dos últimos discos Oba Train y World Massala (2007, 2010) la banda se ha dejado influenciar por estilos de la India.

Terrakota hacen una música fresca, anti-capitalista; critica el sistema consumista actual; esto les ha llevado a grabar sus discos en sellos independientes para plantar cara a la industria comercial. Os dejamos con el sexto y último álbum de 2016, Oxalá, en el cual podremos viajar por las diferentes culturas del mundo a través de su música ¡Disfrutad!

Federico Ubele


Artista argentino que ha cultivado varios géneros como el electro y el dub. En el 2002 se muda a Berlín, donde pasa unos años. Durante esta época envía por email una maqueta a Eighteenth Street Lounge Music, la productora de Thievery Corporation; entonces firma al instante con ellos y en el 2004 graba su primer álbum "Gran Hotel Buenos Aires". A partir de entonces es reconocido en ámplios círculos, incluso algunos de sus temas son usados como b.s.o. en series y películas

En el 2007 cambia su domicilio de nuevo y marcha a Barcelona, en cuya ciudad graba su segundo trabajo "Panamericana" también producido por Thievery Corporation. En el 2009 graba "Amatoria" y en el 2011 autoproduce su álbum "Berlin 13", un álbum con un toque aún más electrónico. Su último trabajo es del 2013, y se llama "5", colaborando el dueto de jazz Merlody Gardot.

Federico Ubele compone una música "background" perfecta para las sesiones Chillout de las terrazas del litoral mediterráneo, cuando la luz carmesí del atardecer se mezla con las notas melosas de este artista porteño.

Os dejamos con un tema de su primer álbum.


Chicha Libre


Todo comienza cuando Olivier Conan viaja a Perú de vacaciones y se interesa por la compra de discos del folclore peruano. Es en los mercadillos callejeros donde Olivier conoce por primera vez las bandas de cumbia amazónica de los 70. A partir de entonces, regresa a Brooklyn con una extensa discografía de bandas locales.

Olivier Conan, mitad estadounidense y mitad francés, afincado en Brooklyn (New York), monta entonces el sello discográfico Barbés Record, y aquí produce bandas de influencia cumbiera y latina fusionadas con la música moderna. Su adoración por la cumbia peruana es tal que le lleva a lanzar en el 2007 un recopilatorio de bandas clásicas peruanas bajo el título Roots of Chicha: Psychedelic Cumbias from Peru, con el cual cosecha grandes éxitos. 

En el 2008 forma la banda Chicha Libre, con claras influencias de Los Mirlos y Juaneco y su Combo. La banda ha recuperado sorprendentemente el sonido original de las bandas cumbieras usando teclados, amplificación y guitarras de los 70's. Sin duda Chicha Libre es un proyecto muy interesante que ha reactualizado elementos y estilos del pasado, y los ha llevado al presente; por este motivo, cuando escuchamos Chicha Libre tenemos la sensación de escuchar un sonido fresco y a la vez clásico: ritmos de cumbia, huainos, guitarras surf, melodías orientales, etc.

Abajo os dejamos el álbum entero "Sonido Amazónico", para uso y disfrute de nuestros seguidores. ¡Disfrutad!

Nomade Orquestra



Diez mentes sin descanso con un solo propósito: ¡música! Así son los Nómade Orquestra y a través de sus notas se pueden observar un rico abanico de influencias y estilos del mundo: Funk, Jazz, Dub, Rock, Afrobeat, Hip-Hop, Ethnicgrooves y Soul. Lo que ellos hacen es universal, en otros palabras. El grupo está afincado en Sao Paulo (Brasil) y lo forma un elenco de fantásticos músicos desde vientos, percusiones, bajo a guitarra, teclado y VJ. El álbum debut, que recibe el nombre de la banda, es una pieza única y atrevida, con canciones instrumentales de una calidad superlativa y una producción sobradamente exquisita. Alucinad con su música. No tienen desperdicio estos Nomade Orquestra.

Integrantes: Guilherme Nakata – Drums Ruy Rascassi – Bass Fabio Prior – Percussion Luiz Eduardo Galvao – Guitars Marcos Mauricio – Keyboard Beto Malfatti – Sax, flute and pick ups Bio Bonato – Baritone Sax Marco Stoppa – Trumpet André Calixto – Tenor Sax and flutes Victor Fão – Trombone Danilo Oliveira – VJ

Omar Sosa



Ilé es, en nuestra opinión, uno de los mejores álbumes del pianista Omar Sosa y su cuarteto afrocubano. Mientras escuchas este hermoso trabajo se pueden apreciar estilos de los más variados, haciendo hincapié en las raíces africanas y, de trecho en trecho, fusionado elementos que proceden, incluso, del flamenco agitanado de España o del hip hop. Todo este mejunje musical se encuentra en clave Jazz latino, con un piano de fondo tan persuasivo que no podremos para la música durante la hora que dura el disco.   

Ilé, en la lengua lucumi (etnica afro-cubana), significa "hogar"; y en este álbum participan el saxofonista Leandro Saint-Hill, el batería Ernesto Simpson, el bajista Childo Tomas, el percusionista Pedro Martínez, el guitarrista estadounidense Marvin Sewel y el cantante de flamenco José "El Salao" Martín, entre otros excepcionales músicos.

Aquí os dejamos el álbum completo. Si tenéis suficiente tiempo libre para sentaros en el sofá, descorchar una botella de vino y encender el equipo de música. ese es el mejor momento para escuchar a Omar Sosa. 


The Olllam



Con un nombre inspirado en los antiguos bardos al servicio de los lores irlandeses, el gaitero nacido en Belfast John McSherry y los chicos de Detroit, Tyler Duncan y Michael Shimmin, habían soñado con The Olllam desde la última década, fusionando diversos estilos y amparados bajo las experiencias musicales que cada cual tuvo en el pasado. McSherry, probablemente uno de los gaiteros más reconocidos del mundo celta y miembro fundador del célebre grupo irlandés Lùsana, junto a sus compañeros estadounidenses, han empelado matices irlandeses, del Jazz y del Dance-Rock.

En Febrero de 2012 grabaron su primer álbum. A partir de entonces su música atravesó el Atlántico por medio de las Redes Sociales. El resultado del trabajo ha sido un hermoso manjar con sabor a tradición y nuevas tecnologías; canciones instrumentales que nos transportan a un ambiente de leyenda, mistérico, que incluso nos hará recordar a bandas como Radiohead, Planxty o a los galácticos Explosions in the Sky. La simpleza es, sin duda, la clave de este trío. 

The Olllam dice: "Juntos creamos un sentimiento cercano a una narrativa; cada canción es muy personal y cuenta una historia. Hay versos, coros y puentes tomados de la música tradicional irlandesa". Para demostrarlo, os dejamos el disco completo. Tomad asiento, cerrad los ojos e imaginaos tierras verdes y lluviosas en el norte del alma.      



Brooklyn Funk Essentials



Esta banda nació en las postrimerías de los años 90, cuando el productor Arthur Baker y el bajista y director musical Lati Kronlund deciden montar un proyecto mezclando Jazz Funk. Dede el principio la banda se convirtió en una referencia en el panorama de los mejores clubes neoyoquino. Después de más de veinte años de carrera han producido cuatro exquisitos álbumes.

En 1998 Brooklyn Funk Essentials grabó, sin duda, su disco más interesante "In the Buzzbag", donde incluye ritmos, voces e instrumentos turcos y en el que, también, colaboró el clarinetista turco Hüsnü Şenlendirici. Además de las influencias turcas, la banda añade a este trabajo un abanico de estilos que van desde el Reggae, el Jazz, R&B, Latin and Drum&Bass. Esto produce un efecto de innovadora frescura en cada tema del disco, marcados por los ritmos más exitantes del planeta. No dejes de escuchar este disco porque no tiene desperdicio.  

  

Perota Chingó



El sonido de Perota Chingó (Argentina) podría definirse como una experiencia de intercambio musical y cultural por todo el mundo, gracias a la variedad de estilos, ritmos e influencias que emplean. El amplio colorido de voces y coros hermosos de Julia Ortiz y Dolores Aguirre (Dolo Maju) nos transporta a las lejanas tierras del Sur de América, sus parajes y su indigenismo, fruto del viaje que realizaron por Argentina y Uruguay en 2011.

Música del espíritu mochilero, durante sus viajes Dolo y Maju conocieron a Pocho Álvarez y Martín Donozo, dos músicos que acabaron formando este cuarteto mágico. La naturaleza, el amor, los viajes, la belleza de la vida o la positividad son los temas principales reflejados en su primer álbum lanzado en 2013.

Os invitamos a que escuchéis el álbum, mientras contempláis el atardecer y tomáis un mate calentito.